Revista tlahtoa
Publicación bimestral
Julio 2017. Número 31

 

Masewalismo o masewalidad

Jorge Luis Hernández*

Dos conceptos que emergen de una hibridación vocálica, como consecuencia generan un par de palabras lustrosas. Entonces, tenemos que del idioma náhuatl se ocupa la raíz sustantiva masewal y del idioma español se ocupan los sufijos: ismo 1 y dad 2 . Realmente son necesarias las construcciones, de igual forma conocidos como neologismos, ambos motivan a reflexionar sobre expresiones generadas en la antigüedad mexicana, pero ahora matizándolas con la época en que se vive actualmente, se da comienzo a un nuevo enfoque paradigmático de términos debatibles por la naturaleza histórica del vocablo precolombino macehual. Para lo cual, se necesita ir partiendo de lo ocurrido antes, durante y después del esplendor de la cultura de “Los olmecas, habitantes del actual golfo de México…” (CASTELÁN, 2004, pág. 56), hasta la conformación de Tenochtitlan, Tula y demás centros importantes con respecto a cierta palabra todavía usual en el siglo XXI, para ello se le da cabida a un estudio en este espacio.

A través de cada generación, de cada pueblo, en cada familia, el concepto trasmitido que se dispone desarrollar en este breve estudio se genera a partir de:

Sustantivo singular

Sustantivo plural

‘Macegual’
‘Macehual’
‘Masehual’
‘Mazehual’
‘Masehualli’
‘Masewalli’

‘Macegualmeh’
‘Macehualmeh’
‘Masehualtin’
‘Mazewalmeh’
‘Masehualmeh’
‘Masewaltin’

Se sugiere analizar y tener bastante cuidado sobre la manera de escribir la palabra, que no sea de ninguna forma un distractor, si eso llega a ocurrir, solo quedará para verse de modo escueto y un superfluo análisis, aunque la última en negritas es la que didácticamente se propone y tiene el sustento científico en el Alfabeto Fonético Internacional (A.F.I., 2005).

Lo importante de aquí en adelante es que se debe saber y entender que esta etiqueta denominada masewalli en particular fue utilizado para indicar la penúltima clase social entre los ciudadanos de esa época, la última consideración habría sido la de tlakewalli/tlekewaltin – cargadores, recolectores.

En cierto modo, siempre fue una forma de categorización en estratos sociales y civiles prehispánicos, de igual manera, en casos más concretos, también fue de acuerdo a la procedencia de la gente y del lugar de origen de las mismas personas, pero sin temor a cometer alguna equivocación, de igual manera se debió a los distintos trabajos u oficios que se practicaban en ese momento en los altepetl, altepemeh [pueblo(s)] y eso bastaba para asignar un patronímico distintivo, básicamente en eso consistió la forma de hacer clasificaciones como las que se mencionan a continuación:

Náhuatl (singular)

 Español (singular)

Náhuatl  (plural)

Español (plural)

 ‘tlapaltekatl’

Artista, pintor

tlapaltekameh

Artistas, pintores

sokitekatl

Alfarero

sokitekameh

Alfareros

kuikani

cantor

kuikanih

cantores

teopixki
‘teopixkatl’

Guardián de las deidades

teopixkameh

Guardianes de las deidades

tlamatki

sabio

tlamatkeh

sabios

tlamachtihkatl’ ‘tlamachtiani’ ‘tlamachtih
temachtih

 

profesor/maestro

tlamachtianiah

profesores/maestros

tepahtih’‘tlapahtih

médico

tepahtihkehtlapahtihkeh

médicos

amatekatl
‘tlahkuiloltekatl’

escritor

amatekameh

escritores

‘tekiwah’ ‘tlahtoani’

gobernante

‘tekiwahkeh’

gobernantes

xochikuikuani’, ‘xochitlahtoh’, ‘xochitlahtowa

poeta

xochikuikanih
‘xochitlahtohkeh’ xochitlahtowanih

poetas

tlachixki

ritualista

tlachixkeh

ritualistas

‘tlanemakak’
‘tlanemakani’

vendedor

‘tlanemakakeh’
‘tlanemakanih’

vendedores

‘tlekewalli’
‘tlekewal’

El que levanta la cosecha.Empleado, cargador, recolector.

‘tlakewaltin’

Empleados, cargadores, recolectores

‘pinotl’

extranjero

‘pinomeh’

Extranjeros

‘tokani’,‘Tlatokani’, tlatok

sembrador

Tokanih, tlatokanih, tlatokkeh

sembradores

Es innegable la existencia de una clasificación bastante discriminatoria, dependiendo como se entienda, principalmente en los pueblos nahuáfonos 3 se nombran a los: tlatzihki, tlatzihkeh [haragán (es)], tlawanki, tlawankeh [alcohólico(s)], tlamiktih, tlamiktihkeh [homicida(s)], istlakatini, istlakatinimeh [mentiroso (s)]

A los eruditos en los cálculos matemáticos y físicos, los científicos e investigadores, al igual que los astrónomos y toda la gama de doctos, en conjunto poseyeron distintos nombres, pero que a la fecha varios quedaron en desuso, sin embargo, desde la perspectiva de los nahuahablantes, a ellos se les considera en la clasificación de ‘tlamatkeh’, ‘ixtlamatkeh’, tlamatih, tlamatinimeh, tlamachtihkeh – sabios, conocedores, docentes.

En tiempos prehistóricos, hubo quienes se “ganaban” un sobrenombre o una clasificación especial debido a que lo adquirían haciendo “algo bueno” para el pueblo, por ejemplo: en la apertura de caminos o brechas, los que guiaban los trabajos y los que sobresalían en la cacería, así como en el deporte, en la danza, en la poesía y aquellos tlamachtihkeh (instructores) les nombraban (no era bautizo) al egresar de las altas escuelas como el Calmécac, Telpóchkalli o en el propio Cuícalli. Pero ello era de forma individual.

Sin embargo, la circunspección fue tanto para mujeres y hombres de todas las clases sociales. No obstante, ocurría principalmente en adultos varones mayores a los cincuenta y dos años de edad. Al parecer solo se le atribuyó todo el reconocimiento al hombre, pero, eso se debió principalmente porque el vestigio y registro de datos fue realizado por los frailes, con ello, cambiaron varios principios filosóficos precolombinos en la sociedad mexica y en concreto, a la mujer se le hizo a un lado, por ese sentido misógino ensañado que tienen algunas creencias religiosas europeas.En México, se conocen datos históricos antiguos que hubo deidades femeninas, ello demuestra que en ese tiempo remoto, la mujer tuvo un altísimo respeto y admiración, tuvo su lugar privilegiado dentro de la visión y la filosofía prehispánica.

 Hoy en día, la multiplicidad de culturas y creencias mal copiadas se transmutan en el ciudadano de cualidad masewalli o masehual / macegual, este rango social de la penúltima clase de la analogía prehispánica, a la llegada de la invasión occidental, los religiosos venidos de la península ibérica y todos los sacerdotes llegados en búsqueda depositaria para una concupiscencia teológica, utilizaron a su modo esa conceptualización de masewalli con fines meramente “catolinizadores”, es decir, evangelizadores, en este caso en particular, los clérigos aprendieron muchas de la lenguas vernáculas con ese propósito eclesiástico a través de “gramáticas rudimentarias que ellos elaboraron” (UNAM, 1993). “El afán evangelizador retomó al náhuatl como una forma de resolver el problema de la inteligibilidad en un contexto babélico” (FARFÁN, 2012).

Se entiende claramente que a medida que se generaba el diálogo entre presbíteros con los nativos mexicas, se adquiría mayor confianza entre sacerdote-creyente y de esa manera didáctica pudieron introducir la fe cristiana en las personas y procesualmente a los niños y los jóvenes, con la práctica de la doctrina fueron adjudicándose el sistema cristiano y les llegó a ofrecer un distintivo para sentirse masewalli, como una forma de ser mexicano y no español, no castizo, pero que a la postre, sirvió como una daga de cuádruple filo, (como una arma épica), porque para “los otros” pasó a resignificarlos como individuos pobres, conformistas, muy creyentes y a la vez mexicanos.

La palabra masewalli / masewal, lleva una connotación para designar a los residentes nativos de los distintos pueblos y muchas instituciones gubernamentales y el mismo Estado los arrincona con un solo calificativo: indígenas, pero la palabra indígena es un concepto etnocentrista nacida de la antropología social, es innegable que a muchas personas les sirve esa  designación utópica para ubicar a los habitantes y a todos los hombres que residen en los pueblos primigenios y que siempre han radicado cerca de las montañas, dichas personas de forma histórica han estado subsistiendo en comunidades, seres humanos alejados de las ciudades, cultivando sus míseras tierras, también se les designan con el nombre de campesinos. Para lo anterior, basta con ver los anuncios que el Estado mexicano promueve a la entrada de dichos poblados.


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Este “monumento” es uno de muchos muros que construyó el aparato gubernamental de la República mexicana con la intención de situar a los pueblos originarios a manera de identificarles con el sello “inicia zona indígena”, aprovechando de igual forma la promoción del programa paternalista de beneficencia social en todo el territorio Nacional.

Al situar el estudio del concepto masewalli, desde este enfoque serio, como lo es este breve estudio, es necesario transformar la palabra en una frase abstracta, con una evolución combinada de una parte del idioma náhuatl y otra del sufijo del español, con ello se genera el concepto denominado masewalismo

El masewalismo desde una particular forma de cavilar, este fenómeno procesual adopta un principio filosófico, se traslapa en la sociedad originaria de modo “adecuado” en el plano metafísico, de tal manera que no “agrede” a las personas de los pueblos, claro que promueve una sensibilidad, posee una carga de apasionamiento “identitario”, además, tiene una gran aceptación entre las personas y así se lleva a la práctica principalmente en las localidades de las sierra alta desde: Tehuipango, Astacinga, Tlaquilpa, Atlahuilco, Tequila, San Andrés Mixta, San Juan Texhuacan, Los Reyes, Rafael Delgado, (En las congregaciones de Tzoncolco y Omiquila), Tlilapan (En Tonalixco), La Magdalena y sus diferentes colonias y en San Andrés Tenejapan (En Teopancáhualco, Quiniahtla) y en varios pueblos alejados del municipio de Zongolica, Omealca, Naranjal y Tezonapa.  

Curiosamente, en la apartada sierra de Soledad Atzompa la palabra masewalli no se acuñó en la mente de los individuos como en la gente de las localidades y municipios antes mencionados, así lo revelan las personas que habitan en Colonia Monterrey, Tetla, Texmoltitla, Ahuatempan, Xonotla, San Juan de los Lagos, entre otras, existen más congregaciones del municipio con la misma tendencia, a pesar de ser nahuahablantes con variante dialectal propia, el sentimiento masewal no se encuentra ahí, pero si existen muy marcadas prácticas de una filosofía del masewalismo. Igualmente, cabe señalar que existen varias localidades de otros municipios serranos en donde la gente domina el náhuatl, lengua primigenia de uso fuerte, aunque no la mayoría, con un poco de pena se reconoce ser masewalli y pertenecen a ciudades como Nogales, Camerino Z. Mendoza, Ixtaczoquitlan. En otros municipios como Xoxocotla, Acultzingo, Huiloapan, aunque en la cabecera municipal han dejado de hablarse el náhuatl, de igual forma ya se olvidaron del término masewalli, pero igual se notan de forma muy clara las reminiscencias de masewalismo. Están ahí extraordinariamente vivas.

En Aquila, Maltrata, Orizaba, Córdoba, Mariano Escobedo, La Perla, viven familias nómadas no solo de procedencia náhuatl y se han satisfecho utilizar el español en sus prácticas sociales de lenguaje, ya sea por cuenta propia o por conducto de la escuela y la influencia citadina, de modo que tanto en las comunidades, pueblos y ciudades, las instituciones educativas han sido los canales idóneos para erradicar la lengua materna náhuatl y otras lenguas nacionales, debido a que en los planteles educativos, la enseñanza y tratamiento de los contenidos programáticos, únicamente pondera al español como lengua “superior”, sobre todo en las generaciones para estudiantes jóvenes y niños, mientras que los distintos abuelos siguen utilizando el náhuatl, el totonaco, mazateco, popoluca como un lenguaje de comunicación eficaz en su reducido contexto.

Por vía institucional y el papel que representa la escuela a través de los docentes, los profesores también utilizan la palabra masewalli para indicar a las personas de las comunidades primigenias.

            La palabra masewalli / masewal, de ninguna manera se traduce para significar indígena o hacerlo sinónimo con el término campesino, la palabra indígena como anoté anteriormente es una glosa etnoclasista, que se utilizó para diferenciar a los mexicanos de los españoles (nacidos en España o en México), en sí el concepto indígena, es un vocablo que sirve y ha sido útil para vilipendiar a los mexicanos, es tan similar a la palabra huarachudo, indio, nopal, paisano, apache, cimarrón, entre otras definiciones peyorativas y denigrantes. La discriminación étnica sufrida desde hace más de cinco siglos, ha traído como consecuencia el sentimiento vergonzoso de “ser de pueblo”, ha motivado hablar una lengua materna de manera “quedita” o en espacios familiares íntimos, ser masewalli es “ser menos”, eso se ha dejado sentir.

Pero ahora cobra sentido una filosofía, centrada en el masewalismo, como una corriente renovada de orgullo, por ser herederos primigenios, de tener una historia escrita y por demás hablada, de mostrar la cara al mundo y decir con nuestras propias palabras a través de los cantos, la poesía y la novela que nuestras primeras abuelas depositaron algo invaluable en nuestro ser, en nuestra sangre corren neuronas de linaje mexica, nonalca, tlaxcalteca, tolteca, olmeca, y quizás azteca, pero muy mexicana, esa sangre roja que no puedo ni debo cambiar. De aquí ciertamente surge el desafío y el cuidado de tener la capacidad y el conocimiento para diferenciar: masewalismo de la masewalidad. De ninguna manera son sinónimos.

Mientras que con la bandera de ser masewalli era sentirse inferior, menospreciado y rebajado. Ser pobre, de cierto pueblo y que promovía la compasión, la “humildad”, aceptar ser vejado y discriminado, bajar la mirada, ahora el masewalismo, cobra bastante sentido y aflora con el algo mucho más filantrópico y satisfactorio en la gente, que por gabela sutil ha sido apropiada por las personas de cada pueblo y es llevada con un objetivo en la práctica en el grupo identitario al que se pertenezca, con nombre propio, habitando un sitio geográfico demarcado, haciendo uso de vestimenta distintiva, identificándose por el consumo de comida típica, por la práctica y producción específica, con los estilos de vida definida, por tener y practicar modos organizados bastante característicos, por ser portador de aspectos físicos análogos, etc., que ahora debe ponderarse en ese plano igual, con idioma propio, con usos y costumbres arraigadas y que sepa el mundo que no estamos muertos, que nuestro idioma nahuatl vive, se escribe, se lee y posee una forma muy particular de explicar las cosas de este plano terrenal.


Por el contrario, la actitud de la masewalidad, con el empuje de la globalización, un poco más conveniente a grupos no primigenios, la han estado recreando ciertas corrientes de prestigiados intelectuales extranjeros, apoyados por algunos nacionales, es decir, los primeros completamente ajenos a una comunidad originaria, pero los segundos, también lo hacen con el fin de marcar una diferenciación étnica disfrazada, se sitúan al interior de un grupo con características especializadas y de manera folclórica hacen uso del lenguaje (muchas veces mal pronunciado), se muestran en público portando vestidos y atuendos autóctonos, en ocasiones “promoviendo costumbres y tradiciones”, sin embargo funcionan únicamente para segregar, para poder decir, bueno, yo los acepto, los respeto, pero “ellos son diferentes”, pues “nosotros no”. Los “estudios especializados” que surgen de la “investigación” que llegan a obtener esas “personas de buena fe” son utilizados por aquellos que aun siendo mexicanos, con color de piel y todavía con sangre primigenia en las venas (heredada de abuelos paternos-maternos), pero como “ellos ya hablan bien el español”, calzan diferente, se alimentan de forma distinta, viven y compran en la ciudad, asisten al teatro, acuden a menudo al cine, se alimentan con “comida decente”, “ellos ya no son de pueblo”, —“ellos siempre han sido civilizados”, aunque tengan recuerdos de sus abuelos que vivieron en un pueblo lejos de aquí—, pero cuando les conviene, se visten y se comportan como masewales 4, pretenden introducirse el masewalismo, con respeto, pero les aflora la masewalidad por todos lados.

 Y así viven muchos (no todos) investigadores-actores, primero, los frailes “mintieron” a la gente, ahora los especialistas lo originan con la masewalidad, promoviendo cierto grado de ignorancia, confundiendo la herencia milenaria que nos otorgaron los ancestros, además de la tradición cultural del pueblo de origen, sin embargo, elevan la posibilidad para que muchos ciudadanos haciendo que desconozcan su origen, continúen negando sus raíces, pero es más bien por “protegerse” de comentarios perniciosos que han recibido en la escuela, en la calle durante su trayecto de vida, en el trabajo, entre amigos, en cualquier otro lado.

A pesar de todos los todos los embates etnocidas, genocidas y matices muy marcados de “lingüicidio” (Wikipedia, 2017), la esperanza es la familia, pues ella posee en sus manos mucha oportunidad de “prevenir la burla”, pero a veces, por parte de los padres, la forjan utilizando técnicas de olvido y se niega a prácticas culturales inamovibles, con ello, “matan” el conocimiento de los ancestros, lo sepultan por desconocimiento e ignorancia del legado milenario, pero existen formas de preservar esa ciencia inmaterial y están cimentadas en casa, con la abuela, las tías, la mamá, las hermanas mayores, ciertamente no está en la masewalidad.

La fortaleza se halla en muchos conocimientos ilustrativos, en el cuidado de la naturaleza: “En tiempos cercanos a la Conquista, la naturaleza es venerada in situ. En fechas precisas se rinde culto a los montes, a los ríos, a los bosques.” (JHOANSSON, 1993), esa es tarea sólida de la feminidad y maternidad, ambas son la clave para desarrollar un fuerte enraizamiento de identidad y fortificación mexicana, de convertir el masewalismo en importante desarrollo humano a la Olmeca, Tolteca, Tecpaneca y Mexica y no como lo planean los que no lo son ni lo sienten. Las abuelas son las que han logrado que muchas costumbres tengan un proceso inextinguible y muestren una trayectoria de encadenamiento sempiterno en todas las prácticas humanas.

Toda mujer ha procurado cuidar la sabiduría de la mexicanidad, por ende ahora fortifica el masewalismo, dicha cognición se nota en los cuidados de la familia, en la postura femenina descansa el saber de prácticas medicinales ancestrales y acciones curativas eficaces, la práctica de la herbolaria que se pasa de generación en generación, el uso del temascal con toda esa gama científica y toda la cosmovisión para el bienestar de la familia. La masewalidad de igual forma se halla muy estrecha al aprendizaje de las lenguas, a su producción lingüística, a su vigorosidad puesto que si: “Las lenguas que ya no son aprendidas por los niños como lenguas maternas están más allá del mero peligro de extinción […] tales lenguas las defino como “moribundas”. (FARFÁN, 2011, pág. 46), la enseñanza por parte de las personas adultas debe ser un compromiso moral, social y humano.

Es necesario poner atención de lo que se nos presente de forma bondadosa, sutil y carismática, en este caso, la trampa de la masewalidad: es un producto más barato que el masewalismo. La masewalidad con toda esa gama seductora, posee características occidentalistas ambiciosas, es fácil de adoptarla. Sirve mucho la siguiente analogía y con sumo respeto a los que no consumen carne: es como un producto cárnico, ya sea jamón, salchicha u otro embutido, en esa presentación es más fácil digerirla.

El masewalismo es una heterogeneidad de partes unidas como la de un animal mamífero u ovíparo con el que se hacen los embutidos, jamones y demás, pero ahí se notan las partes que la integran, en la gama de colores, aromas, forma, patas, cabeza, cuerpo, etc., en la primera descripción  solo es un bulto, un trozo inerte. Es por ello que el masewalismo, como filosofía, debemos saber — qué somos, — para qué estamos y — qué dejaremos en este espacio que nos tocó vivir.

En lo personal, con toda sinceridad y mucho respeto, nunca me he sentido masewal o masewalli, pero no quiero originar el menosprecio al que así se sienta, ni mucho menos sentirme superior u ofender a alguien. Hoy por hoy promuevo el masewalismo con todo entusiasmo para dejar constancia de una herencia material e inmaterial con ideas propias, no como religión ni política partidista, sino como una auténtica y fortificada filosofía que va más allá de ser un producto mesiánico de los frailes, dominicos, franciscanos y jesuitas, que quede bien claro, no se promueve el odio hacia ningún grupo ni persona alguna, ellos igual vivieron su época, promovieron sus credos en sus “Audiencias…infatigables paladines del cristianismo, no conocieron jamás obstáculo invencible ni barrera infranqueable…” (UNAM, 1993, págs. 61, 85).

“Tonantzitzinwan noso tosistzitzinwan, toawitzitzinwan, toweltiwan, towehpolwan, tomonnan, toteonanwan, kanah tosiwa noso tonamik, wehka wel melahka yokipalewihkeh inin toltekayotl, inin mexihkankayotl, miek tlamantli iwan kualli ixtlamachilistli yokichikahtiahkeh itech senyelistli, ipan tekitl, yehwan powi tikimiliskeh kuahkualli tlaketzaltin, tehwan titlakah techchikawilihtokeh, techewaltihtokeh, nochipan techpalewihtokeh, yehwan inesso nikan tlaltikpaktli wehka yomotoyahtiah, wan ik inon nikan ixkotlalli oksiohtli wal tlaselia, ompa mochikawilihtok nochi semanawaktli tlen ipan titlaksatokeh. Ik inon, ok seki siwameh, mostla wiptla nikan wal nesiskeh, nihki nochi tlayehyekolli intechmochikawilis wan amo kieman tlamis”.

“En todas las mujeres, con toda esa afable y enérgica feminidad característica especial de nuestras bisabuelas, abuelas, madres, tías, hermanas, cuñadas, suegras, madrinas, la propia esposa, de una o de otra manera, son las que han contribuido al fortalecimiento de la cultura de la gran gama de mexicanidad que nos distingue, con esa sapiencia que les es íntegra, la recrean en la familia, en el trabajo, ellas son los pilares que dan fuerza a las sociedades de este mundo, con el esfuerzo materno han desarrollado la ciencia, el campo, la familia y que colaboran en conjunción con la maternidad de nuestro planeta y que a la postre seguirá este proceso con las nuevas generaciones de mujeres, todas ellas poseedoras del saber, el conocimiento heredado a través de los átomos cromosómicos vertidos en la sangre, nuestra sangre y nunca terminará”.

Lo anterior es la filosofía náhuatl con sentido del masewalismo innato, síntesis que siempre ha predominado, se sitúa muy por encima la triste y llana masewalidad, con la ecuanimidad del masewalismo se tiende a desarrollar una imperiosa masewalización en toda la extensión del concepto, pues esta filosofía continúa recreándose en los pueblos, se fortalece en la gente y además debe ser vigilada y respaldada muy de cerca por parte de los Derechos Humanos nacionales e internacionales para su protección y preservación.

Privilegio la frase que resume esta reflexión desarrollada: Amo nimasewalli, neh nimexihkatl, ninawatlahtowani, ok wehkika noxikmekayo yoltos — No soy masewal, no soy indígena, soy mexicano, soy nahuahablante, mi linaje continuará por mucho tiempo.

*Jorge Luis Hernández
Rafael Delgado, Veracruz, México
Abril-junio 2017
akuetzpalin@gmail.com

 

 

REFERENCIAS

A.F.I., I. A. (15 de junio de 2005). https://www.virtuniversidad.com/greenstone/collect/ingles/index/assoc/HASH679a/c57318e4.dir/doc.pdf. Obtenido de http://lef.colmex.mx/Sociolinguistica/Cambio%20y%20variacion/B%204%20-%20ALFABETO%20FONETICO.pdf
CASTELÁN, G. M. (2004). Ipehualyo in temazcalyo. Fundamentos del Temazcalli. (Edición Conmemorativa ed.). México., Texcoco, Estado de México.: Futura S. A.
FARFÁN, J. A. (2011). Antologia de textos para la revitalización lingüística. México, D.F.: Gráficos de México.
FARFÁN, J. A. (2012). Cuatreros somos y toindioma hablamos. contactos y conflictos entre el náhuatl y el español en el sur de México. México. D. F.: La casa chata.
Google. (13 de junio de 2017). Recuperado el 2017
JHOANSSON, P. (1993). La palabra de los aztecas. México. D.F.: trillas.
UNAM. (1993). Estudios de la cultura Náhuatl (Vol. 23). México, D.F.: Imprenta Aldina.
Wikipedia. (13 de junio de 2017). https://es.wikipedia.org/wiki/Glotofagia. Obtenido de https://www.google.com.mx/search?q=significado+de+linguicidio&rlz=1C1AVNE_enMX707MX712&oq=linguicida&aqs=chrome.3.69i57j0l3.16577j0j8&sourceid=chrome&ie=UTF-8

1 El sufijo –ismo se usa para formar sustantivos que pueden designar doctrinas, sistemas, escuelas, movimientos, actitudes, o términos científicos (Diccionario de la lengua española, 2001): budismo, capitalismo, positivismo, chavismo, egocentrismo, paracaidismo, etc.
El proceso de formar sustantivos añadiendo un sufijo a otra palabra se llama nominalización, pues el sufijo –ismo puede unirse, principalmente, a un sustantivo o a un adjetivo.
Si se une a un sustantivo, se llama nominalización denominal (atleta > atletismo, compañero > compañerismo, alcohol > alcoholismo) y, si se une a un adjetivo, es nominalización deadjetival (simple > simplismo, sensual > sensualismo)

2 -dad. Sufijo de origen latino que en español forma, a partir de adjetivos, sustantivos abstractos de cualidad: artificialidad (‘cualidad de artificial’), vistosidad (‘cualidad de vistoso’). La forma -dad aparece solamente detrás de las consonantes n, l o r en sustantivos que proceden directamente del latín, como cristiandad, crueldad, igualdad, maldad, vecindad, verdad, etc., o en creaciones tempranas en castellano, como hermandad, liviandad y ruindad; pero no se emplea en la actualidad en la creación de sustantivos abstractos a partir de adjetivos. Hoy, este sufijo, dependiendo del adjetivo al que se une, adopta las variantes -idad, -edad o -eidad.

3 Hablantes del idioma náhuatl, igual conocidos como nahuahablantes.

4 Palabra combinada de masewal y “es” del pluralizador en español.

 

 

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