Revista tlahtoa
Publicación bimestral
Marzo 2018. Número 35

 

La explicación del mundo a partir de los conocimientos de los pueblos originarios


Laurentino Lucas Campo. Tutunakú*

Prácticamente en cada continente hay experiencias de colonización y posteriores procesos de descolonización, en mayor o menor medida. En América Latina, aunque se produjeron las independencias políticas se mantuvieron algunos remanentes de la dominación, de la colonización, no sólo de los sistemas políticos, económicos, sino también de los sistemas de pensamiento mediante los que se explica y actúa en la vida. Así, a la dominación ejercida por la fuerza física, mediante la violencia, le estaría acompañando una forma de explicar el mundo, lo cual ha significado la imposición de un referente epistémico que tiende a estigmatizar y a excluir otros sistemas de pensamiento en que se basan las diferentes culturas (Santos, 2012). A pesar de ello, los conocimientos estigmatizados han sobrevivido en circunstancias adversas dando muestras de su permanencia, y adecuándolos a las distintas fases de los momentos históricos.

La epistemología dominante y el pluralismo epistemológico

La epistemología dominante se ha concebido a sí misma como la filosofía válida, legitimada mediante un largo trayecto histórico. A través de algunos procedimientos, incluyendo el ideológico, se ha ido sedimentando la visión de la existencia de una epistemología que se sujeta a los cánones de lo que se ha denominado ‘la ciencia’. Eso ha derivado en la construcción de una imagen de la epistemología de la ciencia, o la epistemología científica, la cual se fundamenta en la noción filosófica, donde se hace una separación entre el sujeto que conoce y el objeto que es susceptible de ser conocido.

En el debate contemporáneo acerca de la construcción de la ciencia y lo científico, se ha asociado éste tema con la crítica a los procesos profundos del dominio y la colonización de cierta parte del orbe. Dicha dominación no sólo se refiere a la ocupación de ciertos espacios físicos y geográficos, sino que también se ha asociado con los procesos profundos de los sistemas de pensamiento. De ahí derivan los análisis, reflexiones y críticas que enfatizan que en América Latina, aunque se produjeron las independencias políticas, éstas no son más que aparentes, ya que se mantienen los remanentes de la dominación, de la colonización, no sólo de los sistemas políticos, económicos, sino también de los sistemas de pensamiento. Producto de dicha crítica se ha generado una corriente de pensamiento que enfatiza dicha colonización, visibilizando la existencia de una colonialidad del poder, la cual estaría basada en la colonialidad del saber (Quijano, 2000). Así, a la dominación ejercida por la fuerza física, mediante la violencia, le estaría acompañando la dominación del sistema de pensamiento, del cual derivaría la imposición de un referente epistémico que tiende a estigmatizar y a excluir a los otros sistemas de pensamiento en que se basan las diferentes culturas para realizar la explicación del mundo.

Desde el referente de la colonialidad del saber-poder, la noción mitificada de un solo sistema de pensamiento ha sido desvelada como un ‘localismo universalizado’, en tanto la perspectiva de occidente no sería más que un parroquialismo que ha adquirido forma, mediante distintos mecanismos, de un mito universal (Chakrabarty, 2008). Dicho universalismo ha sido puesto a debate desde la filosofía latinoamericana (Zea, 1989; Dussel, 2000) y en especial desde los fundamentos de la filosofía de los pueblos originarios (Dussel, Mendieta y Bohórquez, 2011).

Por su parte, las nociones de los sistemas de pensamientos de las distintas sociedades, en particular la de los pueblos originarios, gradualmente ha sido visibilizada y se le ha dado cabida en lo que se ha denominado pluralismo epistemológico (Olivé, 2009; 2012; Zambrana, 2014).

Sistemas de pensamiento propios

Las nociones de los sistemas de pensamientos de las distintas sociedades, en particular la de los pueblos originarios, gradualmente han sido visibilizadas y se les ha dado cabida en la actual reflexión epistémica. Esta postura filosófica se ha alimentado desde distintos lugares y a partir de agentes distintos. Lo que se debe tener en cuenta es el gradual posicionamiento de esta postura. Incluso se ha logrado ubicar el debate de las nociones en el campo de la filosofía, cuya profundidad y rasgos se le negaba fuesen parte de un pensamiento propio de los pueblos indígenas (Zea, 1989; Dussel, Mendieta y Bohórquez, 2011). En ese reposicionamiento en el debate se ha llegado a reconocer sus sistemas de explicación como epistemologías indígenas (Díaz y Pérez, 2013).

Esto adquiere especial relevancia cuando miembros de pueblos originarios reflexionan, comprenden y debaten los procesos de construcción del conocimiento a partir de los referentes epistémicos de los propios pueblos originarios. Cobra especial relevancia cuando los miembros de los pueblos originarios pueden acceder a la escolarización, sin dejar de mirar el lugar de donde provienen, generan procesos en los cuales se vuelve la mirada hacia las propias sociedades para comprender que desde ahí se han conformado sistemas de pensamiento para la explicación del mundo y para desenvolverse en él.

Los conocimientos de los pueblos originarios en distintos ámbitos de la vida cotidiana

Se puede caracterizar al pensamiento de los pueblos indígenas como una forma práctica que se manifiesta en varios ámbitos de la vida cotidiana. Por ejemplo, en el plano de la socialización, en el de la salud y enfermedad, en el de las actividades productivas, en el trabajo colectivo o en el sistema jurídico.

Hay conocimientos desde la manera de socializar a los niños, niñas y jóvenes. Lo que se considera relevante deben aprender para tener una vida familiar y colectiva adecuada, qué valora una sociedad que deben aprender y manifestar los niños, jóvenes y adultos. A manera de ejemplo, se puede mencionar los hallazgos realizados por Paradise (1996, 2010), respecto a la manera como los mazahuas, en el estado de México, promueven la inserción de los niños dentro del grupo cultural propio; y cómo es que se integran en las actividades cotidianas desde los principios construidos por parte del grupo cultural específico (Rogoff, Paradise, Mejía Arauz, Correa-Chávez & Angelillo, 2010).

Por otra parte, en Oaxaca está el caso del pueblo Ayuujk, quienes desde la lengua materna denominan el proceso de integración de los miembros del grupo cultural, con base en sus principios culturales y filosóficos. En especial se alude a la noción de Wejën Kajën (Vargas, 2012), desde la perspectiva, que da sustento a su propia manera de entender lo que debe ser un miembro de su colectividad. En ese sentido, este concepto alude al proceso de crecimiento intelectual y práctico para aprender a ser un miembro competente de la comunidad. Lo anterior tiene relación con la manera en que se socializa a los infantes en las culturas indígenas, que se basa en el ejemplo, a partir de ello las niñas y niños mediante la observación y la gradual incorporación a las distintas actividades en su familia y luego en la colectividad, se van haciendo miembros competentes de la cultura de la cual participan.

Por otra parte, en la sierra nororiental del estado de Puebla se ubica el caso del pueblo Tutunakú, quienes basan la explicación de aspectos cotidianos, como la atención de padecimientos de la salud, a partir de los principios culturales, manifestados desde la propia lengua materna. En este aspecto particular, podemos referir lo siguiente. En cuanto al modo como se atienden los padecimientos, malestares o algunas enfermedades que aquejan a los pobladores de un pueblo. Así también quienes se encargan de atender estos padecimientos, son quienes llevan a cabo una labor, y desde el idioma propio se les denomina, makuchinanin, para aludir a ellos de manera general. Aunque en específico se les pueda llamar de acuerdo a la función muy particular que realizan. Por ejemplo, makuchina (el que cura), tokgona (partera), xpalhna lukut (soba hueso).  Tan sólo en la manera de aludir a tales especialistas, es en donde se encierra toda una concepción acerca de lo que es la salud, lo que es enfermedad y el modo en que se atienden éstas. Lo que se ha denominado como “medicina tradicional”.

Siguiendo con la cultura totonaca, pero ahora en cuanto a los trabajos que en colectivo se realizan, en algunos contextos evidencian formas de organización que se generan desde la comunidad. Para los totonacos, esta forma de colaboración conjunta se le llama “lalakgawilit” o "lamakgaxokgot”, que traducido al español regularmente se le ha denominado “mano vuelta”; aunque desde su sentido literal quiere decir “te devuelvo”. O, para el caso de otros pueblos, por ejemplo, en Oaxaca se habla de tequio, donde se evidencia el trabajo de los miembros de un pueblo que se realiza para atender las necesidades de la comunidad.

Respecto al pueblo nahua, en especial, el que se ubica en el estado de puebla, en la sierra nororiental, referimos el ejemplo de lo que respecta a la manera de llevar a cabo la producción de especies de cultivos, en especial en el modo de sembrar y de cosechar, en la sierra norte de Puebla, al sistema de producción, mantenimiento y reproducción de algunas especies se logra mediante el sistema llamado Kuojtakiloyan (Toledo y Ortiz-Espejel, 2014), mediante el que se impulsa la producción de distintos productos como el café orgánico, en dicho sistema donde se articula la participación de familias indígenas de la región mediante su involucramiento en distintas iniciativas. Lo que a su vez tiene incidencia en los procesos organizativos desde la propia comunidad.

En el ámbito de lo jurídico existen conocimientos que permiten el tratamiento de los problemas suscitados desde la comunidad. El discurso del derecho estatal ha invisibilizado formas propias de atender, mediar o resolver los conflictos y problemas que en una comunidad se presentan. Mediante su denominación como usos y costumbres, como Derecho consuetudinario, pero no como pleno derecho, como área de conocimiento, se les ha negado ese estatus a las formas jurídicas de los pueblos originarios. Si bien se han adaptado al momento contemporáneo, pero siguen manteniendo algunos de sus rasgos específicos.
Todo lo anterior tiene relación directa con el lenguaje. Lo que es importante tener en cuenta es que las denominaciones, la forma de nombrar el mundo pasa por el idioma, el cual si bien es un constructo social, en su interior está contenido todo un sistema de pensamiento que, traducido a palabras y conceptos manifiesta una concepción y explicación del mundo desde los propios términos socioculturales. No tendría que enfatizarse que el idioma por sí mismo es una forma en que se evidencia el cúmulo de conocimientos que desde la propia lengua se pueden referir. Sin embargo, se hace necesario resaltar que desde el momento en que al mundo se le nombra desde el propio idioma ya se le está impregnando de connotaciones y referentes propios. En suma, que desde los propios idiomas los pueblos originarios han elaborado la explicación de ámbitos de la vida cotidiana desde los referentes de cultura con que cuentan. Si bien en este escrito se toma un fundamento académico acerca de las experiencias mencionadas a manera de ejemplo, lo que no hay que perder de vista es que los términos referidos, generados desde la propia lengua materna, se hallan enmarcados desde las culturas de los pueblos indígenas, por lo que el sustento primero y en última instancia es generado concretamente por los miembros de los pueblos originarios.

Lo que es importante resaltar es que el bagaje de conocimientos de los pueblos originarios no se ha mantenido intacto, por el contrario, se han visto inmersos en interacciones y contactos, a veces de tipo muy violento, que ha implicado la modificación de algunos de los sustentos epistémicos. Por lo que sería erróneo pensar que se han mantenido sin cambios. En ese sentido lo que se debe reconocer es que han interactuado con otros sistemas de conocimiento. Sin embargo, sus sistemas explicativos se logran mantener mediante un proceso de adecuación para continuar siendo formas de conocimiento con sus especificidades, lo cual los hace ser vigentes, aunque por supuesto, adaptadas al momento contemporáneo en el que nos desenvolvemos.

 

 

*Laurentino Lucas Campo. Doctor en Ciencias Sociales (Sociedad y Educación) UAM. Estancia postdoctoral en la Universidad Pedagógica Nacional. Tema de estudio: identidad cultural, saberes comunitarios. Es Tutunakú del Estado de Veracruz.

Referencias
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