Revista tlahtoa
Publicación bimestral
Enero 2018. Número 34

 

PARADIGMAS POSITIVISTA Y POSPOSITIVISTA EN LA INVESTIGACION SOCIAL.


Yolanda Montes Miranda*


En la investigación social, el tipo de problemas que se desea investigar, determinará la elección de un enfoque epistemológico y metodológico, las técnicas que se utilizarán y la esencia de las propias contribuciones a dichas áreas.

Dentro de la investigación social, la investigación educativa ha enfrentado algunos problemas prácticos al investigar el fenómeno educativo, debido a que cada uno de los paradigmas de la investigación social tiene un fundamento epistemológico diferente y un enfoque de estudio distinto sobre dicho fenómeno. De tal manera que asumir un paradigma de investigación implica adoptar una determinada forma de conocer la realidad, o de producir los conocimientos.

En los siguientes apartados se exponen las principales características de los paradigmas positivista y positivista de la investigación social, así como los tipos de investigación enmarcados en ambos paradigmas.

El paradigma positivista en la investigación educativa.

Según Álvarez (2004), un paradigma es un grupo de creencias que permite a una comunidad científica realizar sus actividades, dichas creencias forman la bese educativa que prepara y aprueba al educando para el trabajo profesional. Es decir, es la forma en que una determinada comunidad científica percibe la realidad, un paradigma posee, una estructura definida compuesta de supuestos teóricos, fundamentos epistemológicos y criterios metodológicos.

El carácter fundamental de la filosofía positivista consiste en que “fuera de nosotros existe una realidad totalmente hecha, acabada y plenamente externa y objetiva, y que nuestro aparato cognoscitivo es como un espejo que la refleja dentro de sí, o como una cámara fotográfica que copia pequeñas imágenes de esa realidad exterior” (Martínez, 2002: 14) De tal manera que copiar la realidad sin deformarla es ser objetivo, a la vez que la verdad, es sinónimo de la fidelidad de la imagen interior con la exterior, con la realidad que representa. En otras palabras, la visión positivista considera que el mundo está ya construido y solo debemos perfeccionarlo sin introducir cambios sustanciales que atenten contra el orden social establecido.

Las características generales de este paradigma son las siguientes:

  • “El punto de partida del científico es la realidad, y mediante la investigación puede llegar a la verdad científica. El científico observa, descubre, explica y predice aquello que lo lleva a un conocimiento sistemático de la realidad.
  • Los fenómenos, los hechos y los sujetos son rigurosamente examinados o medidos en términos de cantidad, intensidad o frecuencia.
  • La realidad se considera estática.
  • Se pretende objetividad en el investigador.
  • Las situaciones extrañas que afecten la observación y la objetividad del investigador se controlan y evitan.
  • Se considera que hay una realidad allá afuera que debe ser estudiada, capturada y entendida.” (Álvarez, 2004: 13)

De acuerdo con Bisquerra (1989), existen diferentes tipos de investigación enmarcados en este paradigma, entre ellos se encuentran: Investigación descriptiva, investigación analítica, investigación experimental, investigación pura, investigación aplicada, investigación exploratoria, estudio de caso, investigación expost facto, entre otras.

Como señala Álvarez (2004), quien hace referencia a Martínez; Herbert Pietschman (del departamento de física teórica de la Universidad de Viena) pone en tela de juicio la verdad de la ciencia pura y aplicada, sosteniendo que no es absoluta y considera que las ciencias requieren una nueva forma de construcción teórica, que respete y no desfigure la naturaleza de las situaciones que estudia.

El paradigma pospositivista en la investigación educativa.

Esta nueva orientación comenzó a fecundarse a fines del siglo XIX y logró consolidarse en las décadas de los años 50´s y 60´s del siglo XX (Martínez, 2002). Dicho paradigma forma un conjunto de ideas sobre la realidad y lo que conocemos de ella, que a su vez forman una nueva perspectiva y visión del mundo.

De acuerdo con Martínez (2002), la teoría del conocimiento del paradigma pospositivista consiste en que el conocimiento se considera como el resultado de la interacción y del diálogo entre el sujeto conocedor y el objeto conocido. Por tanto, cada uno de los conocimientos adquiridos sería la consecuencia de dos elementos, sujeto y objeto, influyendo uno sobre el otro dependiendo del campo de pertenencia de dicho conocimiento.

El cambio ocurrido necesariamente tenía que producir algún impacto en la actividad científica concreta, aquella que está empeñada en la producción de conocimientos más allá de los simples compromisos académicos.

Se podría decir que comienza a conciliarse una tendencia apoyada, en buena medida, en la tradición antropológica, sociológica y del servicio social que expresa un humanismo que está en la base de la inquietud de las Ciencias Sociales.
   
Para esta tendencia aún no dominante, el contexto en que ocurren los hechos debe ser captado para poder producir la explicación. Además, debe también producirse una recuperación de las dimensiones humanas de los fenómenos, que implique sobretodo el trabajo de las palabras, con lo cual se va más allá del absolutismo y universalidad del número en el marco del positivismo.

Se trata de entender la realidad desde el marco de los actores, desde el interior de los fenómenos. Eso es posible ya que el sujeto, además de que es de la misma naturaleza del objeto, interactúa con él, produciendo modificaciones en su situación.

En la sociedad el acercamiento sujeto-objeto se hace posible en virtud de que las acciones, y las relaciones sociales adquieren significados a partir de las motivaciones, intenciones y proyectos de los actores. Se intenta, con el nuevo paradigma, penetrar en un nivel más profundo, el de los significados de los motivos, de la cotidianidad de la vida. Un elemento fundamental con el que se trabaja en este paradigma es la palabra, la palabra corriente usada en la interacción diaria, tanto en los planos afectivo, político,  técnico, etcetera.

La palabra sirve de base a todas las relaciones, es además un indicador de las transformaciones. El habla revela las condiciones estructurales, los sistemas de valores, normas y símbolos, las representaciones de grupos específicos en condiciones históricas, socioeconómicas y culturales concretas, cuyo diseño trata de descubrir las estructuras o sistemas dinámicos que dan razón de los eventos observados.

Las investigaciones realizadas bajo el marco del paradigma pospositivista sugieren la búsqueda del entendimiento de una realidad mediante un procedimiento interpretativo, razón por la cual, sus estudios son en pequeña escala, ya que de esta manera se puede profundizar en los mismos. Aquí no suelen probarse teorías o hipótesis, sino lo contrario, tampoco las variables son medidas cuantitativamente. Las técnicas de recopilación de datos pueden ser: entrevistas a profundidad, observación participante, video grabaciones, fotografías, entre otras.

Algunas de las investigaciones que se desarrollan a partir del marco del paradigma pospositivista son las siguientes: investigación cualitativa, investigación etnográfica, investigación-acción, investigación participativa…

Fuentes:
1. Álvarez-Gayou Jurgenson, Juan Luis. Cómo hacer investigación cualitativa. Ed. Paidós Educador. México, 2004.
2. Bisquerra, Rafael. Los métodos de investigación educativa: guía práctica. Ediciones CEAC. España, 1989.
3. Martínez, Miguel. La investigación cualitativa etnográfica en educación. Editorial Trillas. México, 2002.      

* Yolanda Montes Miranda es licenciada en Pedagogía y en Educación Inicial.

 

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