Revista tlahtoa
Publicación bimestral
Julio 2017. Número 31

 

El papel que juegan las ideas en el actuar de los hombres


(Breve reflexión del texto de Luis Villoro intitulado: El proceso ideológico de la revolución de independencia. Cap. IV. Las ideas políticas y religiosas de la clase media).

Jesús Alejandro Montes Méndez*

Introducción

La ideología juega un papel muy importante en la vida social del hombre. Es por decirlo de algún modo el articulador entre la sociedad y la forma de vivir la misma. La ideología generalmente es entendida como producto de un grupo social que genera cohesión entre sus integrantes,  dichas relaciones están determinadas por una clase social, por un partido político, una institución o corporación que permite en sus allegados crear un mundo de vida.

Para Marta Haernecker (2003) la ideología se encuentra presente en todos los actos y los gestos de los individuos y esto se convierte en experiencia vivida, teniendo como resultado que todo lo vivido es marcado por la acción de la ideología. Lo anterior está relacionado con la interpretación que hace Luis Villoro respecto a su capítulo IV (de: El proceso ideológico de la revolución de independencia) que corresponde a las ideas políticas y religiosas de la clase media en la revolución de independencia.  El autor a lo largo del capítulo nos muestra como la ideología en un sector muy específico de la población esconde en sí misma el germen de su autocomplacencia o su destrucción como grupo social privilegiado.

Las ideas en el actuar de los hombres

Villoro nos dice de entrada que junto a las masas “desde el inicio, ideólogos provenientes de la clase media, que abrazan la causa revolucionaria y toman su dirección intelectual” (1977, p. 99). Es aquí dónde comienza el argumento central del autor al afirmarnos que la ideología de la clase media se dividirá en dos caminos que están marcados por un punto de partida que determinara todo el proceso de la revolución de independencia: Las ideas políticas.

Estas ideas políticas a su vez se dividirán y darán origen a una lucha ideológica entre lo tradicional y lo moderno. Villoro (1977, p. 99) lo ejemplifica de la siguiente manera.

"podemos distinguir dos etapas en la evolución de su pensamiento. En los primeros años, al lado de las ideas agraristas y del igualitarismo social impuestos por su contacto con el pueblo, perdura la concepción de raigambre tradicional: las tesis del Ayuntamiento de México se reiteran y desarrollan. Conforme la revolución avanza, sus objetivos se vuelven más radicales; la radicalización de la acción revolucionaria provoca, entonces, una transformación ideológica: los dirigentes criollos se abren, cada vez más, a las ideas democráticas "modernas", en su versión francesa y gaditana, propias del liberalismo europeo”.

Es por esto que siguiendo con la idea de Harnecker podemos entender que “Las ideologías pueden contener elementos de conocimiento, pero en la mayor parte de ellas predominan los elementos que tienen una función de adaptación a la realidad. Los hombres viven sus relaciones con el mundo dentro de la ideología. Es ella la que transforma su conciencia y sus actitudes y conductas para adecuarlas a sus tareas y a sus condiciones de existencia” (2003, p. 103).  La función de adaptación a la realidad la encontramos cuando la radicalización de lo tradicional y lo moderno se vuelven un camino análogo en “la concepción política de la clase media que expresan, a su vez, dos momentos de una misma actitud histórica de negación del pasado y retorno a los orígenes de la comunidad” (Villoro, 1977, p. 99).

El problema se complica un poco más conforme avanzamos en la lectura. Ya que lo que subyace dentro de las ideas políticas de la clase media es la religión. La religión permeara todo el proceso de lucha interna entre los dirigentes e intelectuales del movimiento. ¿De qué manera? los caminos que nos presenta Villoro de una clase política, de clase media, que surge de una concepción tradicional a una concepción liberal moderna estarán siempre por detrás de sus dirigentes la religión como moderadora de los procesos políticos del país. Para entender esto tenemos que:

“La concepción popular podía fácilmente acoplarse con las ideas tradicionales que defendía el criollo en la primera etapa de la revolución,  pues encontraba en ellas muchos elementos comunes, tales como la defensa de las ideas religiosas amenazadas, la lucha contra el extranjero español o francés, etcétera; no sucedía lo mismo con las innovaciones liberales, que bien poco tenían de común con las ideas familiares al pueblo. De ahí que la oposición entre las dos capas de la revolución se agudice conforme la nueva influencia gana a la clase media” (Villoro, 1977, p. 116).

Tenemos entonces que el triunfo de la clase media en la primera atapa de la revolución no buscaba un cambio sustancial en cuanto a la administración política. Su posicionamiento como clase les permitía seguir manteniendo privilegios que beneficiaban a la iglesia como en “el Acta de Independencia y la Constitución de Apatzingán declaran a la católica religión de Estado, con intolerancia del “uso público o secreto” de cualquier otra” (Villoro, 1977, p.120).  En el segundo proceso encontramos que las ideales políticos, liberales, burgueses traídos de Francia impactaran de forma determinante en la clase media de mexicana. El triunfo del liberalismo dio como resultado que “acepta que los individuos deben ceder una parte de sus derechos para adquirirán sociedad la garantía de los demás; para ello tienen que sujetarse a una autoridad elegida por ellos mismos: el Congreso, “órgano nato de la voluntad general”. Con la idea del congreso constituyente, la clase media cree encontrar el fin de su búsqueda; el proyecto de restablecer una asamblea representativa nacional obsesiona su espíritu. (Villoro, 1977, p. 117). Todo lo anterior daba el principio de una clase media privilegiada sobre un pueblo que cada vez se alejaba y se escindía de una lucha que desde un inicio no le pertenecía. La lucha del pueblo y los ideales se fueron perdiendo en cuerpo político y jurídico de aquellos que nunca supieron mirar hacia abajo. 

Conclusión

La revolución de independencia pasa por dos momentos ideológicos importantes que determinaran el actuar de sus integrantes para la toma de decisiones dentro del poder. La ideología que sobresale es de una clase media que busca reivindicarse como clase y lo encontramos con Ignacio L. Rayón por mencionar, en segundo lugar el triunfo del liberalismo sobre la clase media y las ideas de Francia generan un segundo posicionamiento como clase media ya constituida donde su entereza radica en la creación de nuevos ideales políticos. A pesar de todo ¿la clase media no supo o no quiso del todo separarse del poder eclesiástico. La transformación o cambio de pensamiento de la iglesia podría denotar un cambio en la forma de ver al pueblo de las clases medias? Posiblemente. A esta pregunta  y otras más Villoro nos dice que “por vez primera, la necesidad de una reforma eclesiástica basada en la separación de religión y política y en la supresión de la riqueza del clero. La primera raíz del futuro movimiento de Reforma habrá que buscarla, pues, en el interior mismo de la comunidad cristiana”.(Villoro, 1977p. 124). Tenemos que tres formas de pensamiento ideológico marcaron este periodo de la historia: la ideología política, la ideología de clase y la ideología religiosa. La combinación de ambas aún es el día de hoy reflejo de la situación social en la que vivimos. El triunfo de la clase media logro su objetivo.

 

* Docente y sociólogo.

Bibliografía
Harnecker, Marta. (2003) Los conceptos elementales del materialismo histórico. Siglo XXI, México.
Villoro, L. (1977). Ideas políticas y religiosas de la clase media, en: El proceso ideológico de la Revolución de independencia. México: Coordinación de Humanidades, Biblioteca virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas. UNAM.

 

 

 

 

 

 

 

 


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